“Del Biopoder al Psicopoder. Orden familiar e historia de la subjetividad moderna”
Referencia completa: Vázquez García, Francisco: “Del Biopoder al Psicopoder. Orden familiar e historia de la subjetividad moderna”, Cuadernos Andaluces de Bienestar Social, 6-7 (2000) (GRANADA), pp. 35-55
La reflexión que presento es una incursión provisional en un territorio relativamente poco afrontado por los científicos sociales dedicados al estudio de la familia. La mayoría de las publicaciones colocadas bajo la rúbrica de la «sociología de la familia», más allá de los datos que presentan, suelen oscilar entre dos extremos a la hora de diagnosticar la situación del espacio doméstico en condiciones de modernidad. O bien lamentan el impacto disolvente de las actuales sociedades de mercado sobre las estructuras familiares, o bien saludan el trastocamiento en curso como aire fresco que golpea hasta derrumbar las monolíticas identidades recibidas y las jerarquías asociadas a las mismas.
¿Por qué los actuales análisis apenas tienen en cuenta el papel que desempeñan las nuevas tecnologías de gobierno en el modelado de la familia? Sin entrar a desarrollar las razones, me parece que existen dos motivos principales: la tendencia, característica de la tradición liberal, a identificar la familia con la sede de la privacidad, célula primigenia de la sociedad civil, emplazada fuera del poder y de la vida pública. El poder es siempre lo que amenaza este refugio privado que es la esfera doméstica, no lo que contribuye a conformarla. De otro modo, los análisis marxistas de la familia caen en un error parecido: la familia es una institución que expresa las relaciones de poder, pero éstas no se emplazan en el ámbito familiar, sino en el de la explotación económica y la lucha de clases. En segundo lugar, y en directa conexión con el error mencionado, me parece que hay una tendencia acentuada, en muchos científicos sociales, a referirse a la • familia en términos atemporales o, a lo más, vagamente históricos, como cuando se distingue entre familia tradicional y familia moderna, sin más, o cuando se sigue contraponiendo, con una considerable ignorancia histórica, la familia extensa premoderna a una supuesta familia nuclear moderna2. En este aspecto, sociólogos y psicólogos tienen mucho que aprender del trabajo de los historiadores.
Es lo que Norbert Elias llamaba el «retraimiento de los sociólogos en el
presente» (Elias, 1994).
Con más radicalidad, se trata también de adoptar ante la familia una actitud análoga a la propuesta por Foucault en relación con la «locura». En ver de considerar a la familia como un objeto natural en relación con el cual cambiarían las prácticas y las representaciones, se trata de afrontarla como el resultado histórico de técnicas y saberes que la objetivan; esto es, la convierten en un «problema» por resolver. En rigor, la categoría de «familia» referida a una unidad- doméstica no es aplicable ni siquiera en el marco del Antiguo Régimen. En esta época, el término no designaba al círculo doméstico, sino a un «estado», una entidad intergeneracional, prolongada en el tiempo a lo largo de padres e hijos. En este sentido, la «familia» sería una invención del siglo XIX, auspiciada por las reformas liberales que llegaron a configurarla como un ámbito privado. Actualmente la «familia» es problematizada por un complejo de «psicotecnologías» que la emplazan en el ámbito de la responsabilidad individual, en relación con la búsqueda de autoestima, calidad de vida, autonomía y autorrealización. Con objeto de aclarar los contornos de este orden familiar asociado a tecnologías de psicopoder que define a nuestro momento, lo confrontaré con otros tipos históricos de organización doméstica vinculados a otras modalidades de gobierno. Posteriormente examinaré algunos de los debates suscitados en torno a la naturaleza de este psicopoder y a su relación con la construcción libre de la propia subjetividad.
El artículo se puede descargar en la web de academia.edu, de Francisco Vázquez, pinchando en este enlace.
