El movimiento comunista ante la catástrofe ecológica
Referencia completa: Sarrión Andaluz, José. «El movimiento comunista ante la catástrofe ecológica». Nuestra bandera: revista de debate político, ISSN 1133-567X, Nº. 264, 2024 (Ejemplar dedicado a: Horizonte estratégico y retos actuales de los partidos comunistas y obreros), pp. 47-54.
Resumen: El artículo analiza la posición del movimiento comunista ante la crisis ecológica a partir de la constatación de que el crecimiento ilimitado característico del capitalismo es incompatible con un planeta finito, como señaló el Informe del Club de Roma hace cincuenta años. Se exponen las tres fracturas metabólicas del capitalismo: energética (abandono de renovables por carbón y petróleo, con caída de la Tasa de Retorno Energético), agrícola (fertilización mineral que degrada los suelos) y de materiales (extracción intensiva de minerales, agravada por la revolución digital y la demanda de litio, coltán, etc., necesarios también para las renovables). Se constata la aceleración del calentamiento global y que las clases trabajadoras son las más afectadas, con el consiguiente aumento de migraciones y del «ecofascismo». Frente al reformismo verde y la socialdemocracia, se defiende la necesidad del ecosocialismo como único horizonte viable, lo que implica recuperar la raíz revolucionaria del marxismo, pero también revisar ciertos aspectos culturales: abandonar el optimismo ilustrado en el desarrollo de las fuerzas productivas (que Sacristán renombró como «fuerzas productivo-destructivas») y fortalecer el elemento subjetivo, el sujeto social protagonista del cambio. Se recupera la propuesta de Harich de un «socialismo homeostático» sin crecimiento y con medidas de racionamiento. Se aborda la dificultad estratégica de que las clases históricamente privadas lideren un movimiento de restricción del consumo, pero se defiende que el sujeto revolucionario sigue siendo la clase trabajadora, por ser la más imprescindible y la más perjudicada. Se propone una estrategia de guerra de trincheras cultural (gramsciana) para edificar un nuevo ethos poscapitalista, y se critica la dependencia de la izquierda de tácticas electoralistas que imponen marcos discursivos hegemónicos y medidas puramente reformistas (coche eléctrico, tasas) que no alteran la estructura de propiedad. Frente a ello, se recupera la experiencia del COVID-19: la población aceptó medidas excepcionales cuando fueron socialmente equitativas y científicamente justificadas. Se sugiere recuperar la propuesta de Harich de declarar ciertos bienes no universalizables como «objetivamente antisocialistas» y restringirlos al servicio de la necesidad social, no mediante impuestos que los conviertan en lujo de privilegiados. Se advierte que la realidad ya está imponiendo medidas de racionamiento a las familias trabajadoras, y que el escenario de crisis puede ser de revolución o de derrota, dependiendo del factor subjetivo y de la capacidad de la izquierda organizada para ofrecer un marco político creíble.
