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Ideología y exclusión. Nacionalismo antimusulmán de ayer a hoy

Investigador/a: Jesús García García

Para construir un nacionalismo es necesario establecer una identidad. La población debe aceptarla como propia y, para esto, debe ser mínima mente verosímil con la situación histórica, geográfica, cultural y social del territorio que se pretende convertir en nación. Al hablar de verosimilitud queremos decir que el nacionalismo, normalmente, parte de un sustrato de realidad que luego, en la elaboración de la identidad colectiva, se simplifica, se adorna con leyendas o construcciones ficticias y se homogeneizan tanto procesos complejos como a la propia población.

La construcción del nacionalismo español no fue distinta. Se transformó el concepto geográfico de «Hispania» en un concepto que refería una identidad primigenia de «español», se buscaron héroes nacionales como don Pelayo, el Cid o los Reyes Católicos, personas que, muy posiblemente, no tuvieran una remota idea de España en clave nacional, se buscaron símbolos que representasen sentimientos compartidos desde el norte al sur de la Península y se elaboró una identidad basada en lo propio y en lo ajeno.

Sobre lo último va este trabajo: la construcción de la identidad en base a la otredad. Una de las claves de este nacionalismo fue la identidad católica del español. España como martillo de herejes, España la exportadora de la verdadera religión por todo el orbe y España como antítesis del islam. Si vemos los países «principales» de Europa desde el siglo XIX —Francia, Inglaterra, España, Alemania, Italia, España…— el nuestro es el único que tiene en su historia siglos de dominación musulmana. Esto fue aprovechado por el nacionalismo como un elemento configurador de nuestra identidad católica. ¿Cómo? Excluyendo al mundo musulmán de la historia nacional y mostrando al pueblo español como aquel que desde el norte de la Península emprendió una reconquista en favor de la religión católica y de la propia España. Una empresa guerrera en la que se terminó de configurar la identidad española mediante el enfrentamiento a los musulmanes, que eran la antiespaña por ser extranjeros y por no ser católicos.

Pretendemos trabajar sobre un concepto de nación española excluyente y antimusulmana, que se forjó desde hace siglos y se mantiene latente en ciertos sectores de la sociedad y de la política española actual. Según esta construcción, lo propio de España es el cristianismo, mientras lo musulmán es «lo otro», ajeno y amenazante para la esencia española. He aquí nuestro objeto de estudio.

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