“’Quien con niños se junta’: la infancia y la iniciación homosexualista (España 1850-1936)” (en coautoría con Richard Cleminson)
Referencia completa: Vázquez García, Francisco y Cleminson, Richard: “’Quien con niños se junta’: la infancia y la iniciación homosexualista (España 1850-1936)”, en Vélez, R. (ed.): Géneros Extremos, Extremos Genéricos. La Política cultural del discurso pornográfico, Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Unversidad de Cádiz, 2006, pp. 11-40
Como se ha señalado a menudo, la historia de la amistad masculina en Occidente es el transcurrir de un prolongado declive; el que afecta a las relaciones eróticas entre varones.
Esta circunstancia no impedirá el florecimiento coyuntural de las relaciones amorosas entre hombres y, en ciertos periodos, de una boyante cultura homoerótica. Pero decididamente, la tendencia estaba sellada, y del mismo modo que la Modernidad ha concentrado el amor en la familia y en la esfera conyugal, se ha cuidado de separar entre sí al erotismo y a la amistad entre hombres. La decidida entronización, al menos desde el siglo XVIII, de un estricto dimorfismo sexual, que asociaba la masculinidad con el primado de la esfera pública y la feminidad con los valores de la intimidad y de la existencia privada, implicaba al mismo tiempo la incompatibilidad radical entre amistad y sexualidad. En el caso de España, los recelos suscitados por las “excesivas aficiones” entre muchachos o entre adultos y jovenzuelos, particularmente en el escenario de colegios e internados, pueden encontrarse de forma explícita en las constituciones colegiales y en la tratadística moral de la Contrarreforma. Para depurar este espacio, particularmente el del internado, modelo de “institución total” donde regía una convivencia exclusivamente masculina, se ponía en liza toda una serie de cauciones disciplinarias. En este aspecto el siglo XIX no introdujo ninguna innovación revolucionaria. La opinión pedagógica prevaleciente, al menos hasta las décadas finales de esa centuria, estaba a favor de una educación separada de los sexos, considerando que la coexistencia de ambos fomentaba la precocidad sexual o conducía a una pérdida de masculinidad en los varones y a una especie de virilización de las mujeres. Sin embargo, esta estricta homosocialidad también era fuente de preocupaciones.
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